En la info de mi Whatsapp dice “En deconstrucción…” porque lo estoy… desde hace mucho tiempo, más del que debería. Por eso, esta última semana, mi corazoncito machista y patriarcal se ha visto bombardeado no una sino dos veces. Que ya es mucho.
La semana pasada les conté del encuentro que tuvimos con Chicas en Tecnología. Ahí supimos de los avatares de las mujeres dedicadas a la industria IT.
Este jueves pasado me invitaron a la presentación del estudio que Grant Thornton hizo para la Fundación Flor, “una red que impulsa la formación y la transformación de líderes responsables con el objetivo de construir organizaciones más sostenibles, diversas, inclusivas y equitativas”, según su web.
Fue allá en las super modernas oficinas de Ualá, al costado del Hipódromo de Palermo. Anfitrionas fueron Alexia Quesada, Chief People Officer de Ualá, Andrea Grobocopatel, presidenta de la Fundación FLOR, Matiana Behrends, Socia de Advisory Services de Grant Thornton Argentina y Giselle Petraglia, directora ejecutiva de la Fundación FLOR.
Entre las tres fueron señalando distintas perspectivas sobre los resultados del estudio, que se hizo en la Argentina y en Perú. Destacaron que estos muestran que la problemática de género es más estructural que individual y que hay un fuerte componente en el intento de conciliar la vida personal en casa con el trabajo.
Algunos aspectos resaltados del estudio:
- La mayor parte de las mujeres son parte del área de Recursos Humanos en Argentina (23,96%) y en Perú (46,08%).
- Los principales directivos o CEOs son hombres, en Argentina representan el 66,13% mientras que en Perú, el 82,35%. Adicionalmente, la presencia femenina en puestos de liderazgo intermedio (como gerencias y responsables) no se traduce aún en un acceso proporcional a la posición de CEO.
- En Argentina, la mayoría de las respuestas (35,46%) indica que las mujeres ocupan entre el 1% y el 25% de los puestos en el Board. En Perú, la mayoría de las respuestas (38,24%) señala que las mujeres ocupan entre el 26% y el 50%
- Las organizaciones cuentan ampliamente con medidas de equilibrio entre vida laboral y personal, tan así es que, en Argentina, respondió positivamente un 84,66% y en Perú, 80,39%. Esto refleja que la conciliación laboral-personal se ha convertido en una práctica extendida y valorada en la región, especialmente tras la pandemia.
- El “Techo de Cristal” continúa siendo un desafío vigente en los espacios de trabajo. En Argentina, el 73,49% de las mujeres líderes se manifiesta de acuerdo con esta afirmación, mientras que en Perú lo hace el 69,61%.
Una de las conclusiones que se revelan en el informe es que “Al ritmo actual, la paridad real en el liderazgo empresarial permanece a una generación de distancia, proyectándose recién para el año 2051. La paradoja es evidente: las mujeres están ascendiendo, pero el camino hacia la cima sigue siendo estructuralmente más lento y fragoso que el de sus pares varones. Esta realidad se manifiesta en lo que la literatura reciente denomina el «Desplome hacia la Cima» (Drop to the Top): una sólida base de mujeres profesionales que se diluye progresivamente antes de llegar a los Directorios, los órganos de máximo gobierno corporativo donde la representación femenina sigue estancada (World Economic Forum, 2025).”
Si querés el informe completo, lo tenés en este link: https://hrsuite.ar.gt.com/_Informe/Mujeres_que_deciden.pdf
Después de esto hubo un panel, moderado por Melina Turano, embajadora de la Fundación Flor, con la participación de Mario Avio, director de operaciones para el Cono Sur de Marsh; Anna Cohen, presidenta y managing partner del Grupo Cohen y Susana Edjang, representante para la Argentina de CAF. (Foto)
Cohen hizo hincapié en el debate entre la macro y lo micro, es decir, lo personal. Para Avio lo importante es el sesgo de género y Edjang habló de barreras formales e informales.
En un aparte con Ariadna Umpierrez, gerente en Grant Thornton Argentina, conversamos sobre el dato que conocimos el lunes pasado, de que el 76% de las mujeres en tecnología cuenta con formación universitaria o de posgrado, frente al 54% de los varones, y que esa diferencia no se traduce en igualdad de oportunidades. La explicación de Umpierrez es que los hombres no necesitan demostrar nada, mientras que las mujeres sí lo tienen que hacer. También surgió el tema del colectivo LGBTIQ+, pero eso sería tema de otro estudio más adelante.
Supongo que mientras se siga usando la palabra putxs (a/o) como insulto o se arrojen muñecas inflables desde la tribuna de una cancha de fútbol, todavía hay mucho por hacer. Y Fue allá en las super modernas oficinas de Ualá, al costado del Hipódromo de Palermo. la verdadera batalla cultural.
