A fines de la década del 90 y, especialmente, a partir de los 2000, había que estar en internet sí o sí porque era una nueva moda, la novedad; aunque no supieran muy bien por qué, pero había que estar y punto.
Entre la fascinación que provocaba este nuevo medio de comunicación y esa burbuja que estaba comenzando a gestarse, todas las empresas y emprendimientos creyeron que la Web podía ser un espacio no sólo de ganancias importantes y rápidas sino de creación de nuevos negocios y de alcance más allá de las fronteras. Claro, era la época de la Web 1.0 (como se llamó después, cuando apareció la 2.0) y, con el tiempo, se vio que no aumentaban las ventas y aunque no se dieron de baja dejaron de darle bola. La aparición del comercio electrónico de la mano de Amazon y eBay y nuestras versiones locales Segundamano y Más Oportunidades más los primeros MercadoLibre y DeRemate, dio como un impulso, pero que no fructificó hasta entrados los 2010 en adelante. Pero hasta que no apareció la Web 2.0, la aseguración de los pagos en línea y la popularización de los dispositivos conectados, recién entonces se pudo ver de qué manera un sitio web podía ser rentable.
Hoy está pasando lo mismo con la inteligencia artificial: todos, desde las propias tecnológicas primigenias hasta las compañías que se deslumbraron con la IA generativa, están buscando la monetización… y que sea rápido, por favor. No sé para qué ni porqué, pero hoy hay que tener un producto/propuesta/solución que incorpore/involucre la IA.
La semana pasada tuve la oportunidad de que me invitaran a dos eventos relacionados con el tema. El martes 12 la gente de Totvs organizó un desayuno con el cual decidió levantar del perfil después de un lapso prolongado de silencio. Al mando estuvieron Javier Marbec, director general de Mercados Internacionales y Alexandre Apendino, vicepresidente ejecutivo.
Rompieron el cascarón para anunciar varias cosas que podrían resumirse en una: IA en todos lados y para todos. Pero aclaremos: para todos los que requieran que su propio sistema tenga acceso a una IA particular para cada cliente. Dijeron que piensan invertir U$S 120 millones en los próximos cuatro años. Después de la compra de Linx, lo que les dio acceso a Napse, una empresa argentina especializada en puntos de venta, abrieron Links Foundation para desarrollar las Ias que les ofrecen a los clientes.
Prometieron ampliar las oficinas en Buenos Aires, abrir en San Juan, Mendoza y Rosario (¿no tenían ya en Rosario o me falla la memoria?) y llegar a los 300 empleados. Abrieron una nube propia llamada TCloud y en un futuro aspiran a tener una IA propia. Mientras tanto, lo que le ofrecen a los clientes es una “capa” de IA específicamente entrenada en ese vertical y/o para esa empresa.
“No queremos ser, somos la opción para clientes grandes” se ufanan, ante SAP, Oracle et al.

Al día siguiente, dentro de ese insólito engendro llamado Parque de la Innovación, se llevó a cabo el CX Day, donde varias empresas disertaron —bah, ofrecieron sus soluciones— sobre Customer Experience y, como no podía ser de otro modo, todas impulsando, de una manera u otra, la IA. Ahí la invitación a los periodistas corrió por cuenta de Inceptia. Es una compañía fundada por los ex Microsoft Gustavo Capart y Mario Barbieri y su principal solución es la IA por voz.
Dijeron que comenzaron como hace siete años con los chatbots y que actualmente ofrecen lo que este escriba jocosamente llamó “IVR con esteroides”. O sea, crear asistentes que, en lugar de decir “Oprima 1 para Administración, 2 para Ventas…”, te dan los buenos días, te preguntan tu nombre y te dicen “¿en qué te puedo ayudar, Ricardo?” Por supuesto, esto que no es otra cosa que una parodia sin ninguna intención es lo que ellos, en serio, le proponen al mercado.
En estos pocos años, según su sitio web, ya tienen 16 grandes clientes —y vaya a saber cuántos chicos, si es que los tienen— y aseguran que pueden automatizar ventas y cobranzas, además de dar bienvenidas y responder preguntas.
Si recuerdan, hace un par de semanas recordé mi teoría de las tres etapas —o la traducción de Gartner del Hype Cicle— y esto es parecido. No sé para qué me va a servir, ni siquiera si voy a recuperar lo invertido, pero tengo que tener una oferta que incluya IA. Si no, estoy fuera del tarro… o sea.

